jueves, 8 de marzo de 2012

¿Sabías qué ...? (6)


El ajedrez en la Edad Moderna

3) La escuela francesa y Philidor.

Por Diego Ramos Diez
Como vimos en la anterior entrega, el ajedrez había alcanzado un importante grado de estudio en España e Italia. Pero en el siglo XVIII, conocido cómo Siglo de las Luces o Siglo de la Ilustración, el ajedrez se va a ver favorecido en su difusión gracias a los nuevos planes de estudios, se va a considerar el juego culto por excelencia y todo intelectual debía conocerlo. Este hecho de todas maneras no debemos sobrevalorarlo, el ajedrez tan sólo va a ser jugado por una reducida élite.
Los franceses, la gran potencia de entonces, van a ser los mejores sobre el tablero durante este siglo, de entre todos sus jugadores va a destacar un curioso personaje llamado François-André Danican Philidor (1726 – 1795),conocido simplemente por su segundo apellido, Philidor.
Hijo de un famoso compositor, de niño entró a formar parte del coro del rey de Francia en Versalles y entre ensayo y ensayo aprendió a jugar viendo a su padre y otros amigos en el gran palacio construido por Luis XIV. Cuentan que nunca nadie le enseñó a jugar, y que un día, siendo todavía un niño, mientras observaba una complicada posición de una partida de su padre con otro amigo simplemente dijo “Jaque Mate en cuatro jugadas”. Su padre le reprendió por interrumpir la partida pero Philidor, enojado, mostró a su asombrado padre los cuatro movimientos que le otorgaban la victoria (algo muy parecido se cuenta de otro niño prodigio de nuestro deporte, Capablanca).
El joven Philidor fue creciendo hasta convertirse en un afamado compositor, pero en sus ratos libres y en sus viajes por Europa adquirió la fama de ser el mejor jugador de Europa, sobre todo después de su apasionante match en Londres donde derrotó a otro de los grandes jugadores de la época, el sirio Philipp Stamma en 1745.
Como comentamos en las dos entregas anteriores, el estilo de juego de los grandes jugadores era rápido y vivo, con grandes sacrificios y celadas espectaculares. Philidor, que escribió “Análisis del juego de ajedrez”, sentó una serie de principios que en su época no cuajaron pero que hoy en día se consideran fundamentales. Recalcó por primera vez que el verdadero ajedrez no era el de los cambios de piezas y las celadas espectaculares (algo en el que él mismo era un especialista) sino en la buena utilización de las estructuras de peones y la correcta activación de las piezas, principios que se resumen con su famosa frase “Los peones son el alma del ajedrez”. De todas formas, hasta un siglo después pocos jugadores van a jugar con este estilo (después llamado “posicional”) y van a preferir seguir los viejos principios agresivos de las escuelas española e italiana.
Con estos principios estudió la famosa apertura que lleva su nombre, la Defensa Philidor, que es más peligrosa de lo que puede parecer en un principio: 1.e4 d5 2.Cf3 d6


Pero no podíamos hablar de Philidor sin mencionar uno de los lugares míticos para todos los ajedrecistas: El Café de la Regence. 




Este local de París, aparte de un café convencional, era el punto de reunión de los mejores ajedrecistas de la ciudad, y si se estaba de viaje por París, era de obligada visita. Philidor, sobre decirlo, era el mejor de todos sus jugadores.